Marzo 09, 2018

 

Revisando un texto acerca de la privatización del agua en el mundo  y sus consecuencias para la humanidad y todos los seres vivos que habitamos este planeta, me encontré con una frase de Vandana Shiva que me pareció, por mucho, interesante:

“El ciclo del agua nos conecta a todos
y del agua podemos aprender el camino de la paz
y el sendero de la libertad”

A primera vista podemos apreciar que no existe mucha relación entre el ciclo del agua y la búsqueda de la paz y la libertad, podríamos incluso preguntar qué tiene que ver el primero con las restantes, y la respuesta sería que no hay o que hay muy poca, sin embargo, considero igual que la autora de la frase que si hay mucha relación e intentaré dar una breve explicación; empezaré por hacer un análisis del contenido de la frase palabra por palabra, concepto por concepto, esperando al final de esta humilde exposición dar a entender los que la Vandana Shiva, autora del libro “Las guerras del agua” quiso decir con esas palabras.

El ciclo del agua es nuestro primer concepto que en términos sencillos se define como el proceso que describe la circulación del agua en el planeta a través de una capa llamada hidrósfera, que es donde el agua interactúa en sus diferentes fases. La líquida que se encuentra en el mar, los ríos, los acuíferos subterráneos, lagos, etc., la sólida en los glaciares y en el hielo de las montañas y volcanes, y en las nubes viaja en forma de vapor de agua, estado gaseoso, para después precipitarse en las montañas que dan a los ríos superficiales.

Siguiendo el hilo de la frase, dice que el ciclo de agua nos conecta a todos, esto es tan sencillo como decir que toda manifestación de vida no puede existir sino en lugares donde haya presencia de agua, los seres humanos, como seres vivientes no estamos excluidos de esto. La mayoría de los asentamientos humanos se dieron por primera vez en lugares donde las fuentes de agua estaban al alcance de los miembros de la comunidad.

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Las actividades económicas en su mayoría se sirven del agua para llevar a cabo sus procesos productivos. Casi todos los productos que consumimos requieren del agua, ya sea como parte de sí o como parte de su proceso. Los alimentos que producen los campesinos en el campo son intercambiados por productos industrializados, por artesanías, herramientas etc., mediante las relaciones sociales de la distribución y el intercambio.  El agua contenida en esos productos, su huella hídrica,  circula con ellos conectándonos a todos los seres humanos  a través de esas relaciones. De la misma manera la lluvia nos baña a todos por igual, desde el campesino que trabaja en las montañas donde nacen los ríos cultivando café y el que trabaja en los llanos sembrando y cosechando hortalizas, el obrero de la industria en la ciudad, los maestros, etc., que se sirven de alguna manera de los acuíferos para satisfacer sus necesidades de agua potable; hasta aquellos que están en las costas viviendo de la pesca y el turismo. Vemos ahora como el ciclo hidrológico en cada momento de nuestra existencia y nos mantiene interrelacionados.

Se habla también del camino de la paz y el sendero de la libertad pero… ¿Qué tienen que ver estos temas con el ciclo hidrológico y viceversa? Si hablamos de la búsqueda de la paz, hablamos también de que en  algún momento ésta se perdió, si nos referimos a sendero de la  libertad es justamente porque nos hemos tornado esclavos.

El sistema capitalista en el que vivimos se fundamenta en la explotación del hombre y la naturaleza con el fin de incrementar el capital y obliga a la privatización de nuestros recursos naturales, obliga  a los gobiernos a hacer concesiones a las empresas para que sean ellas las que los administren y los distribuyan, pero no de acuerdo a las necesidades sino a la capacidad de pagar por ellos, tal es el caso de la privatización del servicio de agua potable en la ciudad de Puebla en la que se asignó la concesión a la empresa Concesiones Integrales en 2013, o el caso de las tentativas de establecer presas y minas a cielo abierto en la Sierra Norte de Puebla que necesitan grandes cantidades de agua para llevar a cabo sus procesos, así como el fracking que es una técnica que presenta una fuerte contaminación del agua para la misma región; procesos que privan a los pobladores de la ciudad y de las comunidades del acceso al vital líquido por fines comerciales y los obligan a destinar la mayor parte de lo que ganan a pagar estos “servicios”  y tener que vivir en la “clandestinidad” o “ilegalidad” por no tener para cubrir estos costos. Nos vemos esclavizados al tener que dedicar más tiempo de nuestra vida para obtener los recursos económicos con los cuales habremos de pagar por las decisiones del Gobierno y de las empresas, nuestra libertad se ve coartada porque debemos trabajar tiempos extras, trabajar los domingos y tener  que conformarnos con lo que nos alcanza.

Ante esto nos vemos en una posición poco deseable, o continuamos en las mismas, trabajando de manera obligada para los intereses de los poderosos porque de otra manera “no tendríamos” acceso a los satisfactores que garantizarían nuestra supervivencia, seguimos siendo esclavos, sin libertad de poder procurarnos la vida propia y la de nuestros seres queridos sin tantos esfuerzos, o tomamos las riendas de nuestra vida, nos liberamos de las cadenas de este sistema capitalista y cambiamos el futuro que nos depara si seguimos como estamos.

Debemos entender que, así como el agua que nunca detiene su paso, que siempre busca estar en  equilibrio, que mina hasta en los suelos duros, que se abre paso entre las raíces y las rocas, las sociedades se abrirán paso entre tanta injusticia y florecerán en un nuevo mundo donde la felicidad será el único fin, sin embargo eso sólo se logrará con la suma de las voluntades de seguir viviendo de todos, una gota de agua, por sí sola, puede ser inofensiva, pero en unión con más iguales, se convierte en el más feroz torrente que ni la presa Hoover ni la de las Tres Gargantas podrá detenernos en busca de la paz.