FIDEL

“La cultura es un privilegio. La escuela es un privilegio.
Y no queremos que sea así”. Antonio Gramsci.

La intensión sustancial de estas palabras es saludar a todas las maestras y a todos los maestros que se han presentado, a través de charlas fuera y dentro de los salones de clase, en ya 20 años de mi vida. Gran parte del contenido de esta carta hará hincapié en reflexiones que he adquirido a lo largo de las jornadas de trabajo rebosantes de aprendizaje y enseñanza. Antes de continuar, quiero aclarar que cuando en la reflexión subsiguiente hablo de maestro, aludo a hombres maestros y mujeres maestras.

    Permítame decir que el maestro, ansioso de aprender y re-aprender, no duda de la posibilidad de sus equivocaciones, no duda de que “…el educador también debe ser educado” (Gramsci, 1931, p. 179). Y es que la “superioridad intelectual” resultará una contradicción ante las anotaciones de las que haremos mención. Dividiré estas letras en dos apartados elementales:

  1. Sobre el estudio firme de la naturaleza y la disciplina. El maestro no sólo debe estar inquieto y preocupado cuando se trata de jornadas político-pedagógicas, también, es un sujeto que nunca debe dejar de estudiar. Para Luis A. de Mattos (1963), el maestro “…es naturalmente un estudioso, un lector asiduo, con sed de conocimientos nuevos, capaz de entusiasmarse por el progreso de la ciencia y de la cultura…”. (p. 13). Y es que, como claramente resaltan compañeros militantes cercanos, el estudio no se manifiesta como una tarea periódica, sino como una tarea obligatoria diaria.

       En relación con lo anterior, explicaré uno de los elementos esenciales que permiten el acto del proceso de enseñanza: la disciplina. Conviene señalar que para estas alturas, el amor, concebido dentro del pensamiento freiriano, ya es inherente al acto de enseñar. Y es que la disciplina es menester cuando se trata del papel militante pedagógico y político. En 1917, Antonio Gramsci, señalaba que “Adherirse a un movimiento quiere decir asumir una parte de la responsabilidad de los acontecimientos que se preparan, convertirse en artífices directos de esos acontecimientos mismos”. (p. 23). En opinión del que escribe, aunque era un llamado de Gramsci hacia los jóvenes proletarios, podemos tomar las líneas que el revolucionario italiano escribió en La Cittá Futura para establecer una cláusula para los maestros: junto a los educandos somos responsables del aprendizaje y del mundo que juntos construiremos. También significa que pertenecer al movimiento magisterial, genera una militancia (que no debe ser negada) dentro de la esfera política, pensando en que nuestra tarea es sumamente radical (fundamental) y con implicaciones desmedidas (que serán tema de otro escrito).

che-chicos

  1. Sobre lo que no debe hacer un maestro. Este punto intentará desarrollar la pregunta que un educador popular me hizo: ¿Qué es lo que no debe hacer un maestro?

El individuo que ejerce el papel de educador no debe dejar pasar que se encuentra ahí por una tarea simple y compleja: por amor a la humanidad.

Para José Martí  (1884)

Los hombres necesitan quien les mueva a menudo la compasión en el pecho, y las lágrimas en los ojos, y les haga el supremo bien de sentirse generosos: que por maravilla compensación de la naturaleza aquel que se da, crece; y el que se repliega en sí, y vive de pequeños goces, y teme partirlo con los demás, y sólo piensa avariciosamente en beneficiar sus apetitos, se va trocando de hombre en soledad, y lleva en el pecho todas las canas del invierno, y llega a ser por dentro, y aparece por fuera, ─ insecto. (p.12).

Las palabras de Martí, al efectuarse, no pueden ser interpretación de la asistencia, el apoyo y mucho menos, la protección hacia mujeres y hombres. El maestro, al ser un sujeto político, no debe desempeñarse refutando el trabajo voluntario, trabajando en lo que no quiere ser y permaneciendo con actitudes mezquinas. Esta carta, tampoco pretende decirle a un maestro qué hacer o qué no hacer con precisión, el desenvolvimiento docente se extiende desde la reflexión pedagógica hasta la práctica magisterial.

Lo que resulta importante es la no (des)valorización y (des)profesionalización por parte de nosotros los docentes. El maestro es un sujeto que defiende con la frente en alto su papel en la transformación social.

Rosa María Torres (1994) escribe que

Las realidades son contundentes y se expresan a escala mundial: pauperización y proletarización de los maestros; nivel educativo precario de amplios sectores del magisterio en servicio (incluyendo pobres niveles de alfabetización y educación básica); reducción de la matrícula y bajas expectaticas y motivación de los aspirantes al magisterio (ser maestro o maestra como útimo recurso)… (p. 13).

La lista de problemas que rodean al magisterio manifiestan la crisis que la educación está sufriendo en América Latina y en el mundo. Ante la gama de conflictos que juntos resolveremos, resulta indispensable conocerse y (re)conocerse como educadores (recalcando una vez más la defensa de la identidad docente), no olvidando que no se “necesita ni de símiles grandilocuentes ni de apodos ni de disfraces vergonzantes—facilitador; monitor; coordinador; organizador del aprendizaje; gestor pedagógico”. (Rosa María T., 1994, p. 17). Somos educadores populares y debemos estar orgullosos de eso.

No puedo cerrar este texto sin enviar un abrazo con ternura a todas las personas que han proporcionado distintos aprendizajes y reflexiones a mi praxis política. Un saludo combativo a mis maestros educadores populares que anhelan la construcción de espacios desde donde se continuará con el cometido: la educación como praxis política.

Lista de referencias

Gramsci, Antonio. (1998). Amor a la disciplina y al trabajo C 189. En La Alternativa Pedagógica. (Trad. Carlos Cristos). México: Distribuciones Fontamara. (Original en italiano, 1931).

Gramsci, Antonio. (1917). Disciplina y Libertad. En Antonio Gramsci Antología. (Trad. Manuel S.). Edo. De México: siglo veintiuno editores. (Originial en italiano 1917).

de Mattos, Luiz A. (1963). Unidad 1 NOCIONES FUNDAMENTALES. En Comendio de Didáctica General. (p. 13). Buenos Aires, Argentina: EDITORIAL KAPELUSZ.

Martí, José. (1884). Maestros Ambulantes. En José Martí Textos. Mi tiempo: un mundo nuevo. Una antología general. (p.12). México: Clásicos Americanos.

Torres, María J. (1994). Prólogo. En cartas a quien pretende enseñar (Paulo Freire). (pp. 13, 17). México: Siglo XXI.