Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: “¡Resistid!”
If – Rudyard Kipling

Qué puede pasar en un día para un joven que le prometió a su madre llegar a las 12 del día, pero esa promesa fue rota como el corazón que tiene por decisiones estúpidas que le harían honor y le hacían recordar los años mosos de un chiquillo de 17 años como los poemas de Neruda y Cardenal.

Un joven que tiene tantas presiones encima y en el pecho que piensa que puede ser el último día de su vida, y aun así la vida le tendría preparada uno de los más grandes que haya tenido.

Un joven con las mismas ilusiones que dinero en los bolsillos, y ese mismo dinero e ilusiones se van tan fácil de las manos que en tan poco tiempo el alma y la billetera quedan vacías.

Hay un cliché que dice que las mejores historias nunca comienzan con un vaso de leche, pero esta sí, no un vaso de leche cualquiera sino con una sustancia que le daría un sabor mucho mejor o como le dirían en el viejo barrio, una bebida rebajada con alcohol.

La rutina ya estaba planeada, tomó el camión como todos los días, mismo horario pero diferente camión y chofer, un poco de placebo para que la vida no fuera tan repetitiva, el mismo camino recorrido pero siempre habría algo nuevo en ellos, diferentes coches y personas en ellos que te hace recordar esa metáfora de que uno nunca se mete a bañar al mismo río.

No lo quiere aceptar pero la soledad le está invadiendo como una casa tomada. Ese fantasma se acerca y cobija cada uno de los rincones de su ser aunque exista un poco de resistencia entre lo ocupada que puede hacer su vida y las distracciones que cada vez tiene que crear para no tener que ocuparse del miedo de todo el mundo.

Evadir, esa siempre es la palabra, corre de sus miedos y de aquello que lo hace humano o lo pone nervioso, pero uno nunca pueda correr u ocultarse ante eso porque el miedo sigiloso y hambriento, recorre una ciudad que miró confiada hacia el futuro.

Para su suerte lo están esperando para irse a perderse un momento de todo lo que lo aplaca, las responsabilidades, las decisiones, la vida y el avance del tiempo. Caminan, encuentran a viejos conocidos y se hacen nuevos conocidos.

Entran a un lugar que ya es visitado por unos y para otros es algo nuevo que experimentar.

Por qué perder el tiempo si this house is a circus, berserk as fuck.

Se toma un trago de licor, otro, otro y otro, por qué parar si this house is a circus, berserk as fuck.

Pero el cuerpo ya no es joven y se tiene que comer algo sino será traicionado por su organismo y será vencido ante el alcohol dentro de sí.

El tiempo es joven y existe la necesidad de caminar, hay que ver a otros lugares. Vamos al lugar del que todos han estado hablando por estos días, al lugar donde abundan los versos y los sentimientos.

Caminan, el espacio está a reventar, y cómo no, si esto no es lo que pasa todos los días, ni modo, estar a fuera para platicar o escuchar. Pero es más grande el deseo de escuchar que las posibilidades. Entra como se puede y escucha algo que le hace sentir que estar vivo otra vez.

Me habría gustado amarte. Te lo juro.
Sólo que algunas veces la voluntad no basta.

Estas dos frases cayeron como bombas en su sentir, los recuerdos volvieron y las ganas adquiridas quedaron por un momento en shock. Su corazón se estrelló de nuevo. Como aquel capítulo de los Simpson:

-podemos ver justo el cuadro de cuando se le rompe el corazón.

Salieron todos, no porque quisieran sino porque ya les urgía que pasara. Sin pensarlo, porque el tiempo aún le perdonaba que recapacitara y fuera a su casa para cumplir todas sus responsabilidades. Decidió ir con los demás, caminaron a un bar, su estado etílico ya se encontraba bajo. Por qué no volverlo a recuperar, uno no puede funcionar con bajos niveles de alcohol.

Y como en Midnight in Paris, justo a las 12 de la noche y ya después de las campanadas, encuentran a personajes que sólo había leído sus nombres en libros de poemas que usan para escapar un poco de la realidad o para ligar una que otra muchacha.

Entran a un viejo y famoso bar, que tiene los tintes de un bar de escritores underground, tal y como fuera el escenario de un cuento escrito por un joven de 20 años. Con señores jugando y un cantinero de aquellos que pueden aconsejarte mejor que cualquier psicoanalista por el precio de una XX.

Hablan de literatura, futbol, los lugares visitados y dispuestos a visitar, el tema no importa, lo que importa es cómo tratarlo, parafraseando la frase de Hemingway en la película de Woody Allen que para ser gracioso, también fue tema de la conversación. Pero el dinero y el cuerpo tienen un límite, es hora de irse.

Son esos los momentos en que uno desearía tener un celular o una cámara para tomar fotos y subirlas a cuanta red social, o ser de esas personas que muestran donde estás, como si tuvieran un séquito de admirados sin poder dormir hasta saber dónde y cómo se encuentra el sentido de su vida.

La memoria y las palabras son las mejores compañeras que sirven para este tipo de anécdotas, historias que uno le puede contar a los amigos o lo hijos que no se sabe si se tendrán. Volver a lo viejo y confiable en vez de lo nuevo y efímero.
Otro día debe continuar, así es la entropía del espacio-tiempo, seguir hacia adelante. Se tiene que levantar para realizar las actividades que había postergado, caminar a su colegio debido a que reposó en un nuevo lugar, otra zona que sin querer terminó conociendo.
Tal vez se arrepienta de las cosas cuando tenga aún más presión, porque las cosas y las fechas sin querer y pensarlo llegar y te golpean la cara, pero cuando lleguen los problemas y todos los miedos a los que evades y…

Si puedes mantener la cabeza en su sitio… puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti… esperar y no cansarte de la espera…llenar el implacable minuto,
con sesenta segundos de diligente labor. Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!