Si saber no es un derecho,
seguro será un izquierdo.
S. Rodríguez

 

I

Con la publicación de los resultados del examen de admisión de la BUAP el día de ayer, se ha abierto una gran discusión en redes sociales acerca de la cantidad de rechazados y de los requisitos del puntaje (alto o bajo).

Páginas de MEMES de FB han atiborrado de contenido ofensivo hacia los rechazados, logrando en muchos casos odio, sentimientos de superioridad, prejuicios, etcétera.  Esto con el máximo objetivo de naturalizar la realidad, de concebir que es normal que haya gente rechazada, que es normal que haya gente “tonta”, “burra”, que no se esfuerza y que es un problema para el desarrollo social.

Por otra parte, también ha resultado un amplio sector de Universitarios (y no universitarios) que se han preguntado si estas prácticas son normales o debieran seguir. Muchos argumentan a favor o en contra, pero esta vez ya no acerca de la naturaleza “tonta” de los rechazados, sino acerca de las condiciones sociales que permiten rechazar. Luego, estas personas dejan abierto el criterio sobre si está bien o mal rechazar.

 

II

Esta práctica nos permite las siguientes reflexiones:

Nadie se pondría del lado del Gobierno si afirmo que su única labor es robarnos. De igual forma que culpar al gobierno de todos los malos constituye un exceso que nos libra de culpa. Por lo que debemos nutrir las actitudes que construyen la vida a favor de todos, y señalar como malignas las que sólo generen muerte.

As,í el prejuicio que nos da el entendimiento como ya acabado, el clásico “es así porque es así”, nos aleja de conocer la realidad. La respuesta de “No entran a la Uni porque son burros”, respuesta fácil, en realidad es una barrera para conocer lo que pasa. Es decir, que los prejuicios nos alejan del entendimiento, y el desentendimiento genera peleas, guerras, odios.

Por el contrario, la duda abre el camino de las posibilidades: ¿Las cosas pueden ser de otra manera? ¿Por qué esto es así? La duda es la esencia de oír lo distinto, y ese es el inicio del entendimiento, entendimiento que genera conciliación, soluciones y paz.

El gobierno y los ladrones en general se mueven en el campo de los prejuicios, nosotros (los que aspiramos a ser honestos y constructivos) en el terreno de la duda.

¿Cuál nutrimos?

III
Y una pregunta lleva a otra; no estamos contentos con hallar una respuesta pues faltan más.  ¿Por qué hay rechazados? ¿Por qué existen los no rechazados, es decir los aceptados? ¿En serio son mejores los aceptados?

Y entonces la dudas se trasladan de fuera de la Universidad hacia adentro, de lo que no somos a lo que sí somos: ¿Está bien que la BUAP sea como es?

Si seguimos los datos (que presentaré con puntualización en la próxima columna) veremos que a la par que se ponían más filtros oficiales para el ingreso, los requisitos para el egreso se flexibilizaban y se hacían menos rigurosos. Asistimos a una Educación Superior a la que es difícilisimo entrar y de la que es facilísimo salir.

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Cada vez ya menos universitarios sueñan con hacer tesis y la gran mayoría busca la manera de hacerse wey en clase, y hasta se presume la manera en que se pasan las materias sin aprender nada (repito no son todos los universitarios) ¿Quién aprobó la titulación por diplomado? Que, eso sí, es carísimo; pero con sólo ir a sentarte lo pasas (enojo muy personal mío).

Preguntamos ¿En verdad al entrar a la BUAP formamos, nosotros con ella, una institución de calidad? ¿Los planes de estudio y su administración pedagógica es acorde con nuestros objetivos?

¿Quiénes somos? ¿Qué queremos ser?

IV
Y la pregunta regresa a afuera, pero ahora desde nosotros: ¿Qué asegura que no nos rechacen? Nada. Cada vez más sectores de egresados son rechazados del trabajo porque “saben de más” están sobrecalificados; los sueldos de todos los universitarios cada vez son más bajos. “¿Para qué estudie tanto?” se preguntan después. “Yo hice exactamente lo que me dijeron que hiciera: vine a clase, puse atención, saqué 10, y ahora por hacerlo me dicen en los trabajos que no sirvo, que no soy apto” (he escuchado).

¿Con qué cara les decimos ahora a los más de 24 mil rechazados de los 50 mil aspirantes que no son aptos? ¿Entonces su certificado de bachiller (por haber hecho lo que se les dijo que hicieran) no vale?

V
La BUAP no es nuestra como propiedad privada, es de todos como propiedad Comunitaria. Recuerden que ni el Rector ni ninguna autoridad se salen a trabajar de obrero todos los días para pagar con su salario la Educación, toda la estructura se paga de los impuestos, ¿Cómo nos atrevemos a sacar de aquí a los verdaderos dueños? Es Literal: si el Pueblo Mexicano paga la Educación, es a él a quien pertenece.

Sí, el problema son los rechazados y los aceptados y todos los que aceptan los prejuicios como verdad.