¿Por qué todos debemos apoyar a los jóvenes del movimiento de rechazados del Frente Estudiantil por una Educación para Todos?

Cuando ingresé a la Universidad Autónoma de Puebla pensaba que estudiar solo se trataba de terminar una carrera, estudiar lo que me interesaba y tener un trabajo que me agradara, que ayudara con ese trabajo a algunas personas y me garantizara una vida digna. Al poco tiempo me topé con estudiantes que hacían más que eso y me identifiqué con su forma de estudiar, la cual no solo era para satisfacer deseos personales relacionados con el prestigio y la capacidad de consumo o bienestar individual, sino que se interesaba en ayudar a los demás con le aprendían, ellos sentían que de esa forma podían colaborar con la construcción de una sociedad más justa y más agradable para todos. Decían que debiamos ser responsables con lo que aprendiamos y utilizar esos conocimientos para defender el derecho a la salud, al trabajo digno, a la educación publica y de calidad y retribuir de manera desinteresada en la transformción de la sociedad ya que la universidad pública se sostenía con impuestos de todos nosotros y sobre todo de las personas pobres y clases medias, además de que muchos jóvenes no podían estudiar porque por diversas razones les había sido negada esta posibilidad. Yo venía de un pequeño pueblo en la Sierra Norte de Puebla que se llama Bienvenido y había visto a los niños que dejaban de ir a la escuela por no tener zapatos, por vivir muy lejos de la escuela, por no tener ropa o comida, niños y niñas que abandonaban la escuela porque tenían que ayudar en el campo, en la casa o trabajar en cualquier cosa para llevar unos pesos más al hogar, o que eran discriminados por ser pobres o peor, por ser indios pobres: “nacos” o “pionsitos” como les llegaba a decir la gente; otros desertaban porque no se sentían bien en un sistema educativo que no tenía nada que ver con su realidad, que imponía una lengua ajena, datos vacíos y que estaba plagado de discriminación y violencia. De toda mi generación, de todo ese municipio, solo dos llegamos a pisar la BUAP, por eso sabía que las palabras de esos jóvenes que alentaban a otros a hacer conciencia de la obligación de defender los derechos de los demás eran ciertas y que al hacerlo también defendíamos nuestra propia dignidad y nuestra humanidad. Terminé de estudiar medicina e hice una maestría en salud pública y sigo pensando que debemos defender la educación pública y apoyar a aquellos que luchan por esa educación que libera, que es laica, crítica, democrática y que exigen con justicia que sea accesible para las personas más empobrecidas: que sirva para transformar la sociedad.

Foto de Edmundo MoralesFoto: Soy Huelguista. Edmundo Morales Galindo, 2013 .

Los jóvenes deben de identificarse con su generación antes que con su carrera, deben ser jóvenes antes que estudiantes y reconocer las necesidades de su generación, porque también joven es el cargador de la Central de Abasto, también joven es la vendedora de chicles, la prostituta, el barrendero, el ayudante de albañil, la madre soltera, la cajera del supermecado, la campesina, el pandillero, el ladrón, el que canta en el camión; todos son jóvenes y debemos entender los problemas a los que se enfrenta nuestra generación, situarnos y actuar para superarlos juntos. Es triste escuchar las burlas que hacia los rechazados de las universidades emiten algunos jóvenes que tuvieron la fortuna de estar determinados históricamente (familia, ingreso, alimentación, tipo de escuelas, facilidad para adaptarse al sistema, tiempo libre, lugar de residencia, etcétera) para lograr el puntaje y no ser rechazados en la universidad. Debemos de explicarles su error; es fácil caer en la trampa del ego y la soberbia irreflexiva, pero es inaceptable que se comporten de esa forma. Decir que las decenas de miles de rechazados de la universidades públicas del país son rechazados por ser tontos o incapaces denota una gran falta de información, de razonamiento y sensibilidad. Sostener que los millones de jóvenes que no estudian no lo hacen por incompetentes parte de una pereza mental igual a la de la que argumenta que los pobres son pobres por flojos. Este argumento se repite para justificar la ignominia y la verdadera flojera de pensar en las causas de las injusticias, ese tipo de enunciados sirve para que autocomplacidos con esa corriente mentira nos retiremos a dormir pensando que somos mejores que los demás y que todo está como debe de estar. Sostener este tipo de argumentos es ruin, es cobarde y deshumaniza al que lo esgrime.

Solo por mencionar algunas cifras de la crisis de acceso a la educación media y media superior, desde hace 40 años no se ha creado una universidad pública de calidad en el área metropolitana de la ciudad de México, 90% de los aspirantes de la UNAM, el IPN y la UAM son rechazados, la gran mayoría a pesar de haber aprobado el examen; de 100 000 estudiantes que intentaron ingresar a la UNAM solo lograron ingresar 11 000. En el estado de Puebla el panorama no es mejor aunque los costos del proceso de admisión sean de los más caros de las universidades públicas del país (jugoso negocio) y el proceso es absurdo: ahora hay dos rondas, es decir, si no quedaste excluido en la primera, preocúpate, puedes quedar fuera en la segunda ronda. Este año, 46 282 jóvenes iniciaron el proceso, 10 871 fueron excluidos en la primer ronda de descalificación. Los 35 400 que no fueron rechazados en esa primera fase tuvieron que pagar otros 375 pesos más por la oportunidad de volver a ser rechazados; en la segunda ronda de rechazos 22 000 fueron aceptados y 13 400 rechazados: es decir, 24 271 personas rechazadas en total. Esto sin contar a todos los muchachos y muchachas que ni siquiera piensan en ingresar a la BUAP por la falta de ingresos para seguir estudiando o por los que desde un inicio optan por escuelas privadas de dudosa calidad, de esas que no casualmente abundan en Puebla.Foto de Edmundo MoralesFoto: Huelguistas del FEET en el Zócalo de Puebla. Edmundo Morales Galindo, 2013 .

No hace falta una ley que privatice la educación, solo hacen falta más exámenes de admisión.

Tenemos que entender que el fenómeno de exclusión no tiene que ver con la capacidad intelectual de los jóvenes. Los procesos de admisión, mejor dicho, los procesos de exclusión están diseñados para que un problema social generado por un gobierno corrupto y por la política privatizadora de la educación parezcan la simple y llana incapacidad de un individuo incompetente, burro, ignorante. Así todo queda resuelto, la crisis de acceso a la educación no existe, solo existen malos estudiantes; que los jóvenes carguen en su ánimo y sus sentimientos de fracaso personal con el peso de los negocios educativos (recordemos los numerosos suicidios que año con año se presentan por lo difícil que resulta superar el no aprobar los exámenes). Entre tanto los políticos y empresarios engordan sus bolsillos con aquellos que pueden pagar universidades públicas, que no pocas veces son jugosos negocios de directivos de la BUAP.

Las y los compañeritos del Frente Estudiantil por una Educación para Todos (FEET) son ejemplo de moral, de solidaridad y respeto por la dignidad ajena, de amor por México y de conciencia política y social. Cuando logran ingresar a la universidad se mantienen luchando por aquellos conocidos y desconocidos que fueron rechazados por las mafias de la universidad que lapidan el presupuesto en sus jugarretas politiqueras, en sus negocios personales y su afán de saltar al siguiente cargo público para seguir parasitando el erario público (recordemos a los Doger, Enrique Agüera y el que sigue la tradición de corruptelas: Esparza Ortiz).

Foto de Edmundo MoralesFoto: Huelguista del FEET con cartel. Edmundo Morales Galindo, 2013 .

Todo estudiante de la BUAP y de otras escuelas debería apoyarles porque el problema es de toda la generación, porque el que estudia no aprenderá nada verdaderamente útil si no es solidario, si no comprende que nada le pasa al otro sin que nos afecte a todos. Los jóvenes deben respaldar la lucha de este movimiento porque representa no solo las demandas de los rechazados sino de toda una generación a la que intentan cancelar el futuro, a la que pretenden sumir en la violencia del crimen, del trabajo mal pagado, de la universidad “chafa” y costosa, de la enseñanza alienante. Los adultos estemos con los jóvenes del FEET porque ellos están con nosotros. Estemos con sus padres porque ellos están con nosotros y están muy preocupados por sus hijos que se arriesgan a la falta de escrúpulos de un gobierno que ha dado muestras de su cinismo y brutalidad.

Ser estudiante es ser solidario, ser estudiante es ser revolucionario, es ser transformador, ser estudiante es tener esperanza y trabajar por ella, ser estudiante es buscar el bien colectivo porque se entiende que el egoísmo y el individualismo nos llevan a una sociedad violenta donde todos perdemos y para muestra tenemos a nuestro país.

Foto de Edmundo MoralesFoto: Solidaridad. Edmundo Morales Galindo, 2013 .

Su demanda es justa y honesta, y su movimiento es pacífico, actualmente mantienen una huelga de hambre para exigir la ampliación de la matrícula de la BUAP. No pertenecen ni se relacionan con organizaciones podridas como ese falso movimiento de rechazados del grupo paramilitar de Antorcha Campesina, por todos sabidos ligado al PRI.

A los jóvenes del FEET cuidémosles, y solidaricémonos con ellos. Son nuestros amigos, nuestros hijos, amigos, hermanos, son la juventud que se niega a ser considerada bestia de carga, mano de obra barata, un voto más para el PRI. ¿Acaso no es admirable exigir pacíficamente educación de calidad accesible para el común de la población? ¿Sobran estudiantes o faltan escuelas? No es moralmente aceptable abandonar a nuestros muchachos y muchachas en esta lucha en la que todos tenemos que ver porque México es un país de jóvenes, y si no buscamos que mejoren sus oportunidades para una vida digna, todo empeorará. El gobierno del estado de Puebla, de la ciudad de Puebla, en contubernio con la mafia de la BUAP, envía sistemáticamente grupos de choque para golpear e intimidar a estos jóvenes cuando realizan sus actividades pacíficas. Estemos con ellos, protejámoslos con todo lo que podamos porque el gobierno ya los ha golpeado, secuestrado e intimidado en ocasiones anteriores.

Escuchémosles, porque nos hablan de una generación maltratada; vayamos a su encuentro porque vienen dando esperanza y ánimo a un país que se quiere sacudir de las injusticias.

Foto de Edmundo MoralesFoto: Solidaridad con el FEET. Edmundo Morales Galindo, 2013 .

Foto de Edmundo MoralesFoto: Soy Huelguista. Edmundo Morales Galindo, 2013 .

Foto de Edmundo MoralesFoto: Break Dance en solidaridad con el FEET. Edmundo Morales Galindo, 2013.

Foto de Edmundo MoralesFoto: Break Dance en solidaridad con el FEET. Edmundo Morales Galindo, 2013. Foto de Edmundo MoralesFoto: Break Dance en solidaridad con el FEET. Edmundo Morales Galindo, 2013. Foto de Edmundo MoralesFoto: Break Dance en solidaridad con el FEET. Edmundo Morales Galindo, 2013.