DA2En 2003 este proyecto nació como una duda: ¿se ve más lejos? Sólo lo intuíamos, en realidad no estábamos seguros de nada. Crecimos en los noventas, el “fin” de las grandes utopías y distopías (con la del “socialismo real”, con la caída del bloque soviético y con la idea de que el capitalismo neoliberal nos sacaría de la pobreza). Una generación a cuyos miembros les prohibieron estar seguros de quiénes somos y sobre todo de a dónde podemos ir, mientras nos ataron a contemplar la decadencia y la inminente catástrofe.

Pero estábamos abajo. Ni la alternancia democrática ni el neoliberalismo cambiaron nuestra situación (tal vez a algunos pocos afortunados los elevó económicamente pero no cultural y humanamente). En general seguimos abajo. Unos por miseria material, acosados por la policía o contentados con los medios; otros por miseria espiritual corrompidos por el dinero (sin ser verdaderamente los dueños de él) y acosados por la paranoia de perder el poder (sin ser los que mandan). Seguimos la mayoría abajo.

El punto era darse cuenta y recuperar la fe en que se puede encausar (no controlar) el devenir. Y nos dimos cuenta que arriba se puede contemplar a toda la humanidad pero desde la despersonalización, sin saber qué se dice, qué se siente, qué se llora y qué se come. Arriba se puede tener la voz mando y la potencia de castigo, pero no se puede servir, ayudar, sanar, abrazar. Arriba se puede contemplar lo que ya está, lo que debe permanecer, se puede reflexionar largamente. Abajo todo puede ser: la humanidad cambia se mueve y uno cambia y se mueve con, por y para ellos; abajo se reflexiona porque hay que actuar, se hace poesía para declamar y las manos erigen metáforas en la tierra y la piedra; abajo se contemplan las estrellas y nos ponemos a hacer escaleras a cada una de ellas, a todas las esperanzas, en todas las direcciones de los sueños. Arriba solamente estás; abajo eres porque somos.

Pasó el tiempo y conviviendo caminando, luchando nos convencimos: sólo desde abajo se puede ver más lejos. El futuro para todos vendrá de mano de quienes han sido privados de esperanza, de perspectiva. La historia la hacen los pueblos.

Ya teníamos el piso y la perspectiva. Pero nos faltaba el cómo. Lo que vimos abajo son los despojos de Babel. Algunos pocos, de buenas intenciones (la mayoría con unos pocos que las simulan) queriendo pelear contra los grandes adversarios y no atinando más que a pelear entre ellos mismos. Hace falta comunicación entre los de abajo.

Por eso hemos lanzado nuestro proyecto Opochtli y es Desde Abajo la parte que desde lo escrito tratará de ayudar a que platiquemos, intercambiemos ideas, debatamos, construyamos consensos, gritemos contra las injusticias. Otros medios son posibles y esta es nuestra encomienda.

Utópico es y con eso en la mira vamos haciendo posible lo imposible. Con dos ideas de José Martí muy presentes: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”; y “castigad con la poesía como con un látigo a quienes pretenden quitar a los hombres su libertad”.

A soñar, construir, dialogar, consensar, transformar.

A nombre del Consejo Editorial de la Revista Desde Abajo se ve más lejos: Iván Elías Ojeda Cuevas