El futuro de las letras es incierto, los escritores que han levantado la cara por nuestro continente, más bien por los países latinoamericanos porque para ser sincero no conozco la situación en la que se encuentren nuestros vecinos del norte, han muerto o ya no escriben como antes lo hacían, el tiempo y los lectores tienen hambre de buenos libros. Esta duda salió con la muerte de Gabriel García Márquez, uno de los escritores más reconocidos y admirados en Latinoamérica y me atrevo a decir que en el mundo, con él sólo queda un personaje del llamado Boom Latinoamericano, movimiento  donde varios autores sobresalieron he hicieron que el mundo viera un lugar que para ellos era desconocido. Aunque cabe mencionar que no sólo es para los escritores del Boom, hay otros que también son buenos y ya no están con nosotros: Arreola, Borges, Pacheco, Monsiváis, Revueltas, Lezama Lima, Rulfo, Paz, Benedetti, Papasquiaro, Bolaño, Neruda, Asturias, Mistral, ahora Galeano y otros que no debemos olvidar y han dejado un trecho largo que debemos llenar.

Las preguntas a responder son cuánto tiempo más pasará para que llegue otra generación como ésta, si habrá otra generación que sea tan sobresaliente con la antecesora y la última que tiene relación con las dos anteriores, esta generación de escritores tiene la suficiente fuerza para llenar los zapatos que dejaron anteriormente, claro, el camino ya está abierto pero debemos pensar que el mundo también está fabricando escritores que son buenos, sólo mencionando a los ganadores del premio Nobel de Literatura. Los premios no son tan importantes pero hay que ver que el último nobel fue el Vargas Llosa y él perteneció a la misma generación que Fuentes, Donoso, Cortázar y Márquez; de ahí no ha salido otro candidato que pueda llegar a esos lugares, pero también hay que reconocer el premio Príncipe de Asturias que recibió Elena Poniatowska en España, pero ocurre el mismo problema con ella, la edad; a parte de ellos dos en el mundo no suenan nuevos nombres, un joven o grupo de jóvenes prodigios que llenen las expectativas y esperanzas.

Con esto no estoy subestimando esta generación o las nuevas que están por venir, soy un fatalista que dice que las letras latinoamericanas están en declive y van a ceder ante otros o pero aún que obligue a los escritores jóvenes a llenar los vacíos que dejaron aquellos que ya se van; sino demuestro la preocupación que estoy viendo en estos momentos, los problemas que están apareciendo con los nuevos autores y los vicios que ellos están practicando, uno de ellos es ya sentirse los mejores cuando apenas están adquiriendo algo de fama, otro puede ser factor económico, el cual afecta a varios porque por ello dejan de escribir o su único camino es tener mucho dinero. Sumando estos porque no quiero adentrarme más, es que los jóvenes se están llenando de autores catalogados como buenos pero no lo son, las editoriales les importa más el dinero que buscar a alguien medianamente bueno y que saben que puede vender para inflarlo con campañas publicitarias y estudios de mercado para llamar la atención del público y generar jugosas ganancias a costa de buen nombre que tenía las letras. Esto es un tema preocupante porque deja mal parados a los autores que son buenos pero no son famosos y lo más importante es que están creciendo con la idea de que la literatura es así y lo está reproduciendo tal cual, pensando que con sólo escribir con palabras bonitas, de manera más emocional e impulsiva se puede ser escritor y realizar una buena obra literaria, sin pensar de todo el esfuerzo que tiene cada una de ellas.

Además existen problemas que deben ser analizados, uno de ellos es lo difícil que es vivir de escribir y más si las editoriales no te dejan con la excusa de que tú no puedes vender como lo harían otros, y tienes que vivir de becas, dar clases o tener más trabajos para sobrevivir y seguir con esa pasión mientras tu carrera despega, probando y probando hasta que una confía en ti y te deja publicar; pero ahí viene otro problema, qué tan libre vas a ser cuando ya estés con una editorial, es decir, seguirás siendo el mismo al paso del tiempo o cambiaras bajo los lineamientos de tus editores para que logres cumplir sus objetivos que son meramente económicos y perder esa esencia que tenías y lo único que te haga sobrevivir sea el nombre que haya adquirido. Otro problema fuerte es lo peligroso que puede ser este ámbito que como los demás también es muy peleado y muchos quieren llegar a la cima, lo digo porque existen mafias literarias que son grupos de escritores e intelectuales que sienten tener un poder y eso hace que no permitan el desarrollo de nuevos prospectos que no quieran unirse con ellos, además de arreglar premios o hacer ataques a otros personajes que no tengan buena relación con ellos.

Pero no todo está perdido, aún con lo negativo existen esperanzas de que nuestra generación sobresalga, aunque no sea como las anteriores por los problemas ya mencionados, pero una cosa sí es cierto, como sucedió en España cuando fueron los olímpicos de Barcelona en 1992, en donde todos aquellos jovenzuelos que vieron participar a sus compatriotas, después se convirtieron en grandes personajes como Rafael Nadal, Fernando Alonso, Paul Gasol, Jorge Lorenzo, Gervasio Deferr, Gemma Mengual y la selección española de fútbol; muchos niños crecimos con las obras de estos autores y tenemos un buen referente de donde despegar, pero la duda todavía sigue y si no resolvemos estas problemáticas y nos enfocamos en las letras como otros sectores en la sociedad dudo mucho que aquella generación vuelva a repetirse, no sé, tal vez en algún tiempo se compruebe o no la teoría, prefiero estar equivocado, pero eso será después y espero me toque vivir la siguiente generación que vuelva a llevar a América Latina a su época dorada.